Ante una región pequeña, mayoritariamente rural, con una población que envejece rápidamente y presenta una alta cronicidad, el Servicio Cántabro de Salud (SCS) no optó por pilotar la salud digital: optó por implementarla, a escala de todo el sistema regional.
Comparada con otras regiones españolas, Cantabria es pequeña en población pero desproporcionadamente grande en territorio. Esa combinación define un reto característico para su sistema de salud: atender a una población dispersa, envejecida y con alta cronicidad a través de una red que va desde un hospital universitario altamente especializado hasta decenas de consultorios rurales y puntos de urgencias de atención primaria.
Esto también convirtió a Cantabria en una candidata inusualmente idónea para algo que las regiones más grandes a menudo no pueden permitirse: una implementación a escala regional en lugar de un piloto contenido.
Datos de la región:
~594.000 habitantes en la Comunidad Autónoma de Cantabria
5.321 km² de territorio predominantemente rural y montañoso
4 hospitales, 42 centros de salud de atención primaria, 109 consultorios locales y 28 servicios de urgencias de atención primaria (SUAP)
Más del 50% de los adultos cántabros vive con al menos una condición crónica
Más de 900.000 episodios de urgencias atendidos al año en la región
El problema
Un modelo asistencial fragmentado y compartimentado, que dificultaba la coordinación de los pacientes entre atención primaria, atención hospitalaria y servicios de urgencias;
Un perfil demográfico y epidemiológico - altas tasas de enfermedad crónica, una población envejecida y dispersa en el ámbito rural - para el que el modelo existente no estaba preparado, ni en anticipación ni en gestión proactiva;
Una brecha cada vez mayor entre la capacidad de respuesta de los equipos asistenciales y el crecimiento exponencial de las necesidades de los pacientes, sin ninguna vía estructural para revertir ese desequilibrio dentro del modelo existente;
“Nuestro planteamiento con el PADP no era ejecutar proyectos piloto, sino aprovechar el tamaño de nuestra población, lo que nos permitía avanzar más rápido y emprender proyectos a la escala de toda la comunidad.
”
Luis Carretero
Director Gerente
Objetivos del proyecto
Aumentar exponencialmente la capacidad de los equipos asistenciales para responder a las necesidades de los pacientes, cerrando la brecha entre la demanda y los recursos clínicos disponibles sin necesidad de aumentar la plantilla;
Implementar las vías clínicas de forma eficaz, garantizando que cada paciente acceda a una atención alineada con la mejor evidencia disponible;
Fomentar el trabajo en equipo entre profesionales, asegurando que cada paciente reciba el nivel adecuado de atención en el nivel asistencial correcto;
Convertir al paciente en un participante más activo en la gestión de su propia condición;
Mejorar la accesibilidad de los pacientes en zonas rurales, acercando la atención a sus hogares y reduciendo desplazamientos innecesarios;
Mejorar la eficiencia operativa de los procesos asistenciales implicados, ayudando a reorientar la organización en torno a las necesidades del paciente y no a los compartimentos institucionales.
Enmarcado en el programa PADP de España, el proyecto se inscribe dentro del Plan de Salud 2025–2029 de Cantabria y se estructura en tres pilares: la digitalización de los servicios de soporte que sostienen la actividad sanitaria diaria, la construcción de una red hospitalaria y de centros de salud "inteligentes" mediante mejor tecnología clínica, y la personalización de la atención según las necesidades específicas de cada paciente. La Plataforma de Automatización Clínica de UpHill se desplegó como una de las piezas de conexión dentro de este ecosistema, dotando a la región de una infraestructura común en lugar de un conjunto de herramientas desconectadas entre sí.
Preparar el trabajo clínico antes incluso de que paciente y clínico se encuentren
Tradicionalmente, el trabajo de evaluar, explorar y tratar a un paciente solo comienza cuando un profesional clínico está físicamente frente a él, después del triaje, después de la espera, y a menudo tras un retraso evitable. La Plataforma de Automatización Clínica de UpHill adelanta parte de ese trabajo, estructurándolo en tres etapas que se desarrollan antes, durante y después de la interacción con el paciente.
Recibir y leer
Antes de que comience cualquier conversación con el paciente, la plataforma reúne lo que ya se conoce: historial, analíticas, medicación y alergias, directamente desde la HCE. Nada parte de cero: cada paso posterior se apoya automáticamente en este contexto.
Entrevistar al paciente
El proceso comienza con una conversación estructurada, no con un formulario estático. El paciente responde y se expresa con libertad, y la conversación se adapta en tiempo real según el protocolo clínico subyacente. A medida que avanza el intercambio, se capturan datos clínicos estructurados que se transmiten al motor clínico de UpHill, que los utiliza para decidir qué preguntar a continuación, centrándose en lo relevante para ese paciente concreto en lugar de seguir un guion fijo.
Ejecutar y registrar
A partir de lo que revela la entrevista, la plataforma activa automáticamente los siguientes pasos: solicitud de pruebas, programación de citas y generación de notas de episodio, todo ello registrado directamente en la historia clínica electrónica del paciente. Como parte de esta etapa, una nota clínica generada por IA resume la interacción en un formato claro y estructurado que el equipo clínico puede revisar de un vistazo, sin necesidad de que un profesional la redacte manualmente desde cero.
Revisar y aprobar
El profesional clínico se mantiene firmemente en el centro del proceso. Los casos preparados y los planes de atención recomendados se presentan a través de interfaces de "cabina de mando" a nivel poblacional e individual, dando a los equipos clínicos una visión de conjunto de todos los pacientes de una vía junto con el detalle necesario para revisar, ajustar y aprobar cada caso. La automatización prepara el trabajo; el profesional clínico sigue tomando la decisión.
“El principal reto tecnológico ha sido la integración, unir todos estos nuevos proyectos, y la única forma de conseguirlo en la práctica es apoyándose en estándares tecnológicos.
”
Raúl Martínez Santiago
CIO
Cómo se traduce esto en Cantabria: dos casos de uso
Servicio de urgencias
Inmediatamente después del triaje, la entrevista automatizada comienza a trabajar en paralelo con la espera del paciente, antes incluso de que un profesional clínico haya abierto el caso. Ese margen de tiempo se aprovecha de tres formas: para anticipar qué pruebas o medidas terapéuticas es probable que necesite el paciente, de modo que puedan prepararse con antelación en lugar de solicitarse desde cero; para reducir el tiempo que los pacientes pasan esperando a que el proceso avance; y para optimizar el tiempo que los clínicos dedican a la observación presencial, de modo que ese tiempo se centre en las decisiones que realmente requieren la presencia de un profesional.
Gestión de enfermedades crónicas
En las vías de diabetes y depresión, se aplican las mismas tres etapas, pero en una escala temporal más amplia. En lugar de depender únicamente de las visitas programadas, los pacientes son entrevistados a través de puntos de contacto digitales estructurados entre citas; la plataforma ejecuta y registra en la HCE las notas y acciones de seguimiento resultantes; y el equipo clínico revisa los casos preparados a través de la cabina de mando poblacional, lo que permite detectar signos tempranos de deterioro, evitar que las condiciones a largo plazo se gestionen solo de forma reactiva, y dedicar el tiempo presencial a los pacientes que más lo necesitan.
En ambos contextos, se mantiene la misma idea de fondo: preparar el trabajo clínico antes de que paciente y profesional coincidan en la misma sala, de modo que, cuando se encuentren, la consulta sea más rápida, más segura y esté mejor informada.
Detalles y aspectos destacados de la solución
Plataforma de Automatización Clínica de UpHill desplegada como infraestructura compartida entre atención primaria, atención hospitalaria y servicios de urgencias, no como una herramienta aislada en un único departamento;
Entrevistas omnicanal a pacientes realizadas por SMS, correo electrónico o llamada telefónica, adaptándose en tiempo real según las respuestas del propio paciente;
Detección automática de riesgo del paciente y estratificación de casos según la gravedad;
Interoperabilidad con los sistemas clínicos ya existentes en la región, reduciendo el trabajo duplicado entre niveles asistenciales;
Concebida como una base escalable: puesta en marcha en las vías de urgencias, diabetes y depresión, con una hoja de ruta hacia 13 vías clínicas a escala regional, incluyendo procesos preoperatorios y postoperatorios.
Aviso legal
Estos datos son específicos de este caso de uso en esta institución y se presentan como ejemplo de cómo UpHill Route apoya indirectamente los procesos de gestión de pacientes en un contexto en el que se utilizan sistemas de apoyo a la decisión clínica. La propia institución recopiló los datos subyacentes. UpHill Route no reclama ningún beneficio clínico directo que derive en la reducción de reingresos, el aumento del acceso o la reducción de citas innecesarias.